sábado, 14 de noviembre de 2009

DOSCIENTOS AÑOS DE UN MEMORIAL


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POR: Eduardo Posada Carbó

El 20 de noviembre de 1809, los miembros del Cabildo de Santa Fe firmaron el conocido Memorial de Agravios. Lo había escrito Camilo Torres Tenorio, el notable abogado neogranadino a quien -momentos antes de ordenar su fusilamiento- el general español Pablo Morillo llamara el ideólogo de la "causa de la revolución". Al celebrarse sus 200 años, es oportuno destacar el significado de aquel documento en el curso de la independencia.


El Memorial de Agravios fue una respuesta neogranadina a los dilemas planteados por la usurpación napoleónica de la corona española. El movimiento de resistencia a Napoleón había unificado esfuerzos alrededor de una Junta Central que, en enero de 1809, convocó a los americanos a elecciones de diputados ante dicho cuerpo que "gobernaba" en nombre del rey. Aquel llamado a elecciones abrió un debate sobre las relaciones entre España y América mientras se definía un interrogante fundamental: ¿quién representaba a la nación?


La Junta Central había reconocido que los "dominios" españoles en América no eran colonias sino "parte esencial de la monarquía española". Pero este reconocimiento de igualdad se contradecía al estipular que los americanos eligirían solo 9 diputados ante la Junta, frente a 36 elegidos en la península. Tan evidente desbalance en la representación fue el origen de un profundo descontento americano, que se hizo manifiesto en el Memorial de Agravios. Según François-Xavier Guerra -el historiador que renovó los estudios de la independencia-, Camilo Torres escribió allí la crítica más rigurosa a la Junta Central.


En ese texto, Torres se dedicó a examinar de manera sistemática el principio de igualdad que debería informar las relaciones entre América y España. Y lo hizo con una lógica neogranadina que delineaba ya una idea de "nación". No había razones para establecer diferencias: ni por la extensión del territorio, ni por la riqueza, ni por el número de la población. Reconocía la escasa "ilustración" de América frente a las provincias de España, pero esa brecha se debía a los "males de un gobierno despótico y arbitrario". Además, la falta de "luces" se compensaría en creces con los "conocimientos prácticos del país" que aportarían los representantes americanos en la Junta Central.


El Memorial de Agravios -o "Representación a la Suprema Junta Central de España", su nombre preciso y preferido hoy por algunos historiadores- formó parte de la serie de Instrucciones que los diferentes cabildos prepararon para sus diputados en el proceso electoral de 1809. Otras tuvieron un espíritu más reformista. La Instrucción de Socorro (20 de octubre de 1809) propuso un nuevo "pacto social" que contemplaba, entre otras medidas, las aboliciones del tributo indígena y la esclavitud. Ángel Almarza y Armando Marínez Garnica han rescatado la historia y significado de estos valiosos documentos en un libro recién editado -Instrucciones para los diputados del Nuevo Reino de Granada y Venezuela ante la Junta Central Gubernativa de España y las Indias; Bucaramanga: 2008-, disponible en el portal electrónico de la Universidad Industrial de Santander: www.uis.edu.co/portal/bicentenario/index.htm.


El Memorial de Agravios no planteó entonces la independencia; tampoco lo hicieron las otras instrucciones. Pero se inscribió en una "polémica fundamental", que abrió pronto las puertas emancipadoras. "La reivindicación de la igualdad de representación -advirtió Guerra- fue una de las principales causas de los nacientes movimientos de independencia." Torres fue uno de sus destacados precursores, cuyos esfuerzos se truncaron por la represión del ejército de reconquista español. "Ah, el Catón granadino... -respondió Morillo a las peticiones de clemencia para Camilo Torres-. Es imposible perdonarlo." Lo fusilaron el 5 de octubre de 1816.


El Memorial de Agravios, así como las otras Instrucciones, merecen atención especial en las conmemoraciones del bicentenario.


Eduardo Posada Carbó

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